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Vélez superó 2 a 0 a Deportivo Cali y consiguió una ventaja más que esperanzadora en los octavos de final de cara la revancha de la semana que viene. El equipo de Liniers tuvo un muy mal primer tiempo, pero en el segundo mejoró su imagen y justificó el triunfo. El protagonismo se lo robaron el árbitro chileno Cristian Garay y el VAR, de malas y polémicas intervenciones.

Las dos razones por las cuáles el local no se fue al descanso abajo en el marcador fueron la fortuna y el arbitraje.

La fortuna porque el cuadro colombiano le generó más de 10 situaciones de gol, le quitó la tenencia del balón, le generó peligro tanto por derecha como por izquierda y expuso todas sus falencias, pero no pudo concretar de frente al arco.

El arbitraje debido a que en el minuto 45, el chileno Cristian Garay cobró una supuesta infracción de Jhon Vásquez sobre Tomás Guidara cuando le ganó en el salto y le dio el frentazo a la pelota que se metió en el segundo palo. Pese a que el VAR estuvo presente en el José Amalfitani, la decisión del juez fue respaldada por los referees de la cabina y el asunto continuó empatado.

En cuanto al juego, Vélez encontró sus mejores ocasiones cuando Thiago Almada, intermitente en sus apariciones, se tiró al medio y abandonó la punta. Allí pudo encontrarse con Juan Martín Lucero y con Lucas Janson, quien tuvo la más clara con un cabezazo en el punto de penal que tapó el arquero David González. Sin embargo, la dupla Federico Mancuello-Ricky Álvarez no funcionó en ofensiva y generó graves falencias en el aspecto defensivo, ya que ambos sufrieron la presión del visitante.

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