Compartir

El campeón ganó 2-0 con los goles de Thomas Lemar y Luis Suárez. En su celebración, el uruguayo les pidió perdón a los hinchas blaugranas pero le dejó un mensaje a Koeman, que sigue en la cuerda floja.

La pesadilla es completa. Koeman grita via telefónica desde un palco, Suárez se descarga por dentro, aprieta sus manos para pedir perdón y procesa otro festejo con gusto a revancha. Y mientras el campeón Atlético de Madrid manda a la cancha a Griezmann en el complemento, el Barcelona se desangra con una mezcla de experimentados que no levantan el nivel, chicos que no pueden hacerse cargo de este presente y refuerzos que no dan la talla.

Nicolás González, o simplemente Nico como dice su camiseta y como lo conocen en el fútbol español, tiene 19 años. Gavi, que acaba de ser convocado por Luis Enrique para la selección, tiene 17. Los dos demuestran condiciones que invitan a soñar, se buscan en el mediocampo, tirando diagonales desde los costados al centro. Intentan con creatividad, buscan salir del molde. Fueron los dos ingresos que mandó a la cancha Ronald Koeman (suspendido, no pudo estar en el banco) para tratar de cambiar la cara luego de otra decepcionante actuación en la Liga de Campeones y los fantasmas de fin de ciclo que sobrevolaron las últimas horas.

Pero Nico y Gavi, por más talentosos que sean, están dando sus primeros pasos. Y lo hacen en un equipo que ante el primer soplido se cae a pedazos.

El equipo del Cholo tiene la flexibilidad que permiten los años de trabajo. Ahora defiende con una línea de tres (Savic, Josema Giménez y Hermoso), tiene a Koke como mediocampista más retrasado y dos delanteros complementarios: Joao Félix (gambeteador, rapidito, punzante) y Lucho Suárez (potente, con juego aéreo y feroz en el área). El resto, la zona más poblada que es la del mediocampo, van rotando de acuerdo a lo que demande el partido.

Por eso Lemar, que arrancó como volante bien abierto por derecha hizo el 1-0 entrando por la otra banda. Con Carrasco ocurre lo mismo ya que se adapta a cualquiera de los costados mientras que Llorente y De Paul van explotando las debilidades del rival de turno. Y marcan la presión de acuerdo al resultado, claro.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here