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Desde el juego, River marcó más diferencia que en el resultado: derrotó 2-0 a Cerro Porteño en el Monumental en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores y consiguió una buena ventaja para viajar a Paraguay con el objetivo de cerrar la serie y sacar pasaje a las semifinales. Las dos conquistas fueron de penal: Ignacio Fernández en el inicio de las acciones, y Rafael Santos Borré en el segundo tiempo, firmaron los gritos del dueño de casa, que manejó el desarrollo a voluntad.

La voracidad del conjunto de Marcelo Gallardo le permitió ponerse en ventaja con celeridad. Al minuto de juego, Nicolás de la Cruz intentó patear al arco ante la marca de dos adversarios, pero Joaquín Larrivey, en el afán de rechazar, bajó la pierna de manera peligrosa sobre el uruguayo. En principio, el peruano Víctor Carrillo no observó la infracción, pero se la advirtieron desde el VAR, lo observó en la pantalla y, cinco minutos después, sancionó. Ignacio Fernández firmó el 1-0 para el dueño de casa.

De todos modos, el apetito llevó al conjunto de Núñez a su segunda conquista. Y la jugada fue una prueba de la agresividad que le imprime a cada encuentro: Casco recuperó la pelota en tres cuartos de campo y asistió con pericia a Palacios, quien intentó eludir a Carrizo, pero el portero se lo llevó puesto con el cuerpo (sacó las manos, pero jamás estuvo siquiera cerca de la pelota). El propio colombiano, con un remate al ángulo, rubricó el 2-0.

Gallardo les dio minutos a Pratto y a Carrascal (también ingresó Scocco en tiempo de descuento), pero el resultado no se alteró. El próximo jueves, desde las 19.15, en la Olla, River buscará ponerle llave a la serie. Todo indica que, si lo consigue, deberá prepararse para un nuevo Superclásico en las semifinales, dado que Boca le ganó 3-0 a Liga de Quito el duelo de ida en Ecuador. Y los fanáticos, una vez más, deberán preparar su corazón para otra tanda de emociones fuertes.

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