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Rafael Nadal y Diego Schwartzman. Rafa y Peque. Uno de los grandes duelos en tierra batida de la temporada pasada volverá a disputarse en los cuartos de final de Roland Garros. El argentino derrotó por 7-6, 6-4 y 7-5 al alemán Jan-Lennard Struff, mientras que el español arrolló al ascendente italiano Jannik Sinner por 7-5, 6-3 y 6-0.

Sin embargo, el manacorí se tomó con mesura el cruce, más allá de que supo eliminar a Peque en las semifinales de la edición pasada del Grans Slam parisino, que ganó en 13 oportunidades. Al mismo tiempo, el representante albiceleste derrotó a Nadal en el Masters 1000 de Roma en septiembre de 2020; por ende, tiene la receta para emprender la difícil empresa de sacarlo de su torneo preferido. Tal vez, de ahí surge en respeto que evidenció Rafa en sus palabras vertidas luego de su festejo ante Sinner.

“Schwartzman viene con confianza de haber ganado muchos partidos en este torneo, creo que viene de una época complicadilla porque la temporada de tierra no había sido quizá la mejor para él”, apuntó Nadal en conferencia de prensa desde la pista Philippe-Chatrier, aludiendo a las derrotas de el Peque en primera ronda en Montecarlo, Madrid y Roma, los tres Masters 1000 sobre polvo de ladrillo.

“Cuando eso ocurre y llegas a un torneo como éste y empiezas a ganar partidos, pues uno se siente mucho más fuerte porque viene con muchas ganas de hacerlo bien después de haber perdido una serie de partidos consecutivos”, explicó el mallorquín.

Schwartzman “estará con ese extra de confianza y motivación de saber que ha superado una situación difícil y que está otra vez jugando a su mejor nivel”, vaticinó sobre la resistencia que se encontrará el próximo miércoles.

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