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Los «Gauchos» volvieron a escribir la historia grande del deporte argentino. La selección masculina de sóftbol venía de consagrarse campeona del mundo hace apenas dos meses. Y en Lima 2019 volvió a deja su huella: venció 5-0 a Estados Unidos en la final y se colgó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos, un hito inédito en la historia de la actividad, dado que el combinado nacional sólo había conseguido colgarse dos bronces; el último, hace cuatro años, en Toronto 2015.

Argentina le ganó la final a Estados Unidos en un cruce en el que marcó diferencias desde el inicio. El paso del plantel dirigido por Julio Gamarci resultó arrollador. El conjunto norteamericano fue la víctima predilecta de la selección: ya le había ganado 3-0 y, en el duelo previo a la gran definición, 7-0 por la regla de «piedad». ¿Qué significa? Que un partido se termina por diferencia de carreras. Se da cuando un equipo gana por 15 carreras o más en la 3ª entrada; por 10 o más en la 4ª o por 7 o más en la 5ª;  hecho que sucedió con el seleccionado nacional.

La del sóftbol fue la novena medalla de oro de la delegación argentina. En el Mundial de República Checa, desarrollado en junio, Argentina le había ganado 3-2 en la final a Japón, logrando la primera corona en la historia, en una disciplina que dominan Nueva Zelanda (7 títulos), Estados Unidos (5) y Canadá (4). Las mejores participaciones mundialistas se habían dado en Auckland 2013 y Whitehorse 2017, cuando había conseguido la cuarta colocación.

El «corazón» del sóftbol argentino está en Entre Ríos. De allí proviene, o allí compite, la mayoría de los componentes de la Selección. Huemul Mata, el pitcher del equipo, es una de las figuras de Argentina. «Lo que me pone más feliz es haber ganado los dos títulos de este ciclo», dijo el pampeano.

«Se dio todo en corto tiempo, muchos de nosotros no tuvimos el merecido festejo después de lo que fue el Mundial. Hay buen sóftbol en todos lados, se juega un buen sóftbol en todas las provincias, lo que falta es difusión; es un deporte muy humilde que hace grandes personas», completó Teo Migliavacca.

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