Compartir

David le ganó a Goliath: el argentino Diego Schwartzman (número 21° en el ranking ATP) dio el gran golpe en los octavos de final del US Open y derrotó en cuatro sets al alemán Alexander Zverev (6°) y se metió entre los ocho mejores tenistas del último Grand Slam del año. Peque mide 1.70 metro. Su adversario, 1.98. Pero el talento prevaleció por sobre el envase.

El oriundo de Villa Crespo se repuso de un duro primer set (cayó 3-6) y luego arremetió para cerrarlo 6-2, 6-4 y 6-3. El Peque aprovechó a fondo los errores no forzados del rival (cometió 16 dobles faltas) y quebró la paridad en el tercer set, el más extenso y parejo. Además, puso nervioso a su adversario con su variedad de golpes, al punto que en el set decisivo recibió una advertencia por un gesto obsceno.

Así, llegó a cuartos de final del US Open por segunda vez en su carrera: la última había sido hace dos años. «Hay muchas cosas que cambiaron en mi mente desde entonces. Hay que estar preparado para seguir adelante», dijo, luego de marcharse ovacionado por el público.

Schwartzman es el único argentino que sigue adelante en el cuadro principal. Hasta este partido, no había perdido un set en el certamen, muestra de su rendimiento con pocas fisuras.

Hasta este cruce, en el historial entre ambos, se registraba una victoria por lado. El argentino se había impuesto en el ATP de Kitzbuhel 2014, mientras que el alemán se había llevado el triunfo en el Masters 1000 de París de la temporada pasada.

Peque se enfrentará al ganador de la llave entre el español Rafael Nadal (2°) y el croata Marin Cilic (23°). Schwartzman, por su parte, ya eligió: «Ojalá le pueda ganar a Rafa el próximo partido».

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here